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El dance de Sinués

En todo el valle de Aísa se conservan tradiciones y costumbres ancestrales que forman parte de la historia de nuestras gentes. Son tradiciones que, además, han conseguido convivir con nuestro modelo de desarrollo actual, sobre todo en tiempos anteriores a la pandemia.

Un ejemplo de ello es el dance de Sinués, además de ser uno de los casos más llamativos. Este bello baile se perdió en 1935, fecha en la que data su última representación, seguramente por el comienzo de la Guerra Civil española.

Sabemos por el testimonio de Francisco Javier Ponce,  uno de los danzantes, y por el trabajo de Judith Ibáñez, estudiadora local, que este bonito dance se interpretaba el día 7 de octubre, el día de la festividad de la Virgen del Rosario, y también el día del Corpus Christi en la procesión.

Para su puesta en escena se utilizaban castañuelas, palos, cintas y pañuelos.

Fue el Grupo Folklórico Alto Aragón de Jaca el que lo recuperó en 1975.

Al Villano que le dan Cebofleta pan y queso Al Villano que le dan Cebolleta, queso y pan

Su riqueza reside en la variedad de sus mudanzas (pañuelos, trena y cintas, palos…). Enlaza con el resto de dances del Pirineo central. En el año 1999 los habitantes de Sinués aunaron esfuerzos e ilusión para volver a bailar su Palotiau.

En Aragón (España), se denomina dance —a veces escrito danze— a una representación teatral popular, en donde concurren la danza y la pastorada, el mimo y la poesía como elementos integrantes de la misma, en la que hay diálogos entre pastores, moros y cristianos, pugnas entre el bien y el mal (ángel y diablo), y recitado de romances y de la que forman parte las danzas con palos, espadas, arcos y cintas.

Es un elemento característico del folclore aragonés, aunque varía de manera significativa entre un lugar y otro. Es una especie de moixiganga.

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