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Aísa, la esencia del Pirineo hecha pueblo

“Los caminos son todos de herradura, ásperos y de difícil acceso, incluso el único general que cruza por el Norte del valle y que conduce a Francia, en cuyo reino se penetra por la estrecha garganta llamada de Aísa… cubierta de nieves la mitad del año”. Así describía Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España la llegada al valle de Aísa. Desde luego que la parte de la nieve, este invierno, se está cumpliendo y con creces. Aísa, la esencia del Pirineo hecha pueblo.

Llevamos casi un mes cubiertos por un precio manto blanco que está dejando nuestras casas, caminos y prados como postales navideñas perpetuas.

Siguiendo con la descripción de Madoz, es cierto que Aísa fue un pueblo duro y recio. Sin embargo, también es el epicentro de una belleza distinta dentro de la Jacetania más septentrional. Sus razones tiene. Durante siglos su propiedad cambió de manos en función de los intereses de los reyes aragoneses. Pero hoy en día se ha convertido en un pequeño y precioso pueblo pirenaico donde no han llegado las grandes urbanizaciones y cuya arquitectura se respeta hasta el más mínimo detalle.

No es un pueblo adulterado. Es un pueblo que mantiene su esencia. Y quizá por ello atrae a aquellos que quieren disfrutar del Pirineo real. El Pirineo de la casa de piedra, del silencio roto por el tañer de sus campanas y los cencerros de sus vacas, de la naturaleza pura en convivencia con la ganadería. Aísa es la esencia del Pirineo hecha pueblo.

Aísa, donde regentamos nuestro establecimiento, es ese pueblo. A nosotros nos enamoró el primer día que llegamos, hace ya muchos años. Y ahora sólo intentamos transmitir ese amor a todos aquellos que venís a visitarnos. Ya sea con ese manto blanco, o en verano.

La estación de esquí de Candanchú queda cerca y lejos a la vez. Cerca para aquellos que no quieren madrugar demasiado para aprovechar el día y disfrutar del deporte. Y lejos para aquellos a los que todavía no les ha convencido la fiesta y el apréski por el que apuestan la mayor parte de los centros invernales hoy en día.

Nosotros, desde luego, estamos encantados del lugar en el que han crecido nuestras hijas. Orgullosos, y con ganas de que todos podáis venir a disfrutarlo con nosotros.

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