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5 pueblos con encanto

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Los deportes de invierno suelen ser el mayor reclamo del Pirineo Aragonés. Aquí contamos con algunas de las mejores y más grandes estaciones de esquí del país.

Pero el Pirineo Aragonés ofrece además muchas más cosas fuera del invierno. Ahora, en verano, es un buen momento para venir a conocerlo. Huir del calor y de las aglomeraciones de otros destinos, y apostar por la tranquilidad y un clima mucho más suave. Por eso os queremos descubrir cinco pueblos del Pirineo Aragonés con encanto.

El primero del que os vamos a hablar es nuestro pueblo, el que da nombre a uno de los valles más bonitos y desconocidos de los Pirineos, Aísa.

Aisa

El municipio de Aísa está formado también por los núcleos de Candanchú, Esposa y Sinués. 

Situado al sur del pico de Aspe, está abierto a través del río Estarrún.

El núcleo de Aísa destaca por el excelente estado de sus casas, con tejados de pizarra, bellas chimeneas y fachadas con la piedra cara vista.

El principal monumento de Aísa es la iglesia parroquial de la Asunción, del siglo XVIII, que destaca por su conjunto de retablos barrocos.

También se puede encontrar en el término municipal la Ermita de San Esteban, en la que se educó Alfonso I el batallador, la Iglesia gótica de Sinués o el Dolmen, el monumento megalítico más antiguo de los Pirineos.

Sallent de Gállego

Sallent de Gállego se encuentra en el Valle de Tena

Sallent de Gállego, situado a lo pies del espectacular embalse de Lanuza, es una de las villas más importantes del Valle de Tena. Destaca por su amplia oferta turística debida a su cercanía a la estación de Formigal. Pese a ello sigue conservando sus tortuosas y estrechas callejuelas, por las que podrás dar un agradable paseo.

Éste podría partir desde la plaza, que es peatonal, y en la que es habitual encontrar niños jugando. A su alrededor hay viviendas con blasones de tiempos en los que el linaje se exhibía con orgullo.

Paseando nos encontraremos la estatua del “Gigante de Sallet”, escultura de un vecino muy querido del pueblo, Fermí Arrudi, de 2,29 metros (que era su altura).

En este paseo nos encontraremos con la Torre de los Martón, del siglo XIV o XV, y las Casas de Socotor y Menin, del siglo XIX.

Uno de los monumentos más bonitos e icónicos de la villa es el puente medieval, del siglo XVI, conocido como “Puente del Paco”, que cruza las aguas del río Aguas Limpias.

En la parte alta de la localidad se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI y de estilo gótico.

En el entorno hay bastantes rutas para realizar y se puede visitar la Reserva de la Biosfera de Ordesa y Viñamala, en la que se pueden ver los Monumentos Naturales de los g

Glaciares del Pirineo.

También se encuentra la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) de Viñamala.

Aínsa

Aínsa-Sobrarbe es otro de los pueblos medievales que podrás visitar. Dentro del recinto amurallado encontrarás auténticos tesoros. Su espectacular Plaza Mayor, de las más bonitas de España, es el centro neurálgico de la localidad. En ella verás los balcones siempre llenos de flores. Desde el campanario de la iglesia se pueden observar unas vistas inigualables.

Por esta localidad han pasado diversas civilizaciones, desde los celtas a los musulmanes, dejando vestigios de su estancia allí.

Además, es un punto de partida para realizar excursiones a pie o en bicicleta, y podrás visitar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural Posets-Maladeta y el Parque Natural de los Cañones y la Sierra de Guara.

Broto

Broto

Broto es un pequeño pueblo con una ubicación ideal para hacer una visita al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

También puedes ir a la Cascada de Sorrosal, que cuenta con una vía ferrata por si la quieres subir.

Ya dentro del pueblo, varios son los atractivos que ofrece, como la Casa del Valle, con su torre defensiva del siglo XVI que sirvió de cárcel durante varios siglos. De hecho, en sus paredes aún se conservan los grabados plasmados por los presos.

El Paseo a la Ermita de la Piedad, antigua iglesia románica del siglo XI, es otra de las delicias de Broto, pero lo que más destaca de este pueblo que el río Ara divide en dos barrios, es la iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVI, que conjuga el estilo gótico aragonés con el renacentista, con una torre defensiva almenada y su portada esculpida.

Tramacastilla

Tramacastilla de Tena

Tramacastilla de Tena es un pueblo de la comarca del Alto Gállego, situado a más de 1.200 metros de altura en el que hay algunas de las casas de piedra más bonitas de la zona, y unas vistas privilegiadas de las montañas, además de unas puestas de sol inolvidables.

Esta localidad es conocida por su iglesia, San Marín de Tramacastilla de Tena, del siglo XII y que tras quedar en ruinas fue remodelada en el XVII.

Desde Tramacastilla se pueden hacer excursiones al Bosque del Betato o a Punta Cochata.

A escasos minutos caminando se puede llegar al Mirador de Santa Marina, en el que hay unas impresionantes vistas al Valle de Tena y a la Sierra de la Partacua.

En verano se puede subir al tren de alta montaña de Tramacastilla para iniciar una excursión hasta el Ibon de les Paules.

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